11 de Mayo |
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La obra de J. Chaves es de carácter abierto, con un lenguaje figurativo -no imitativo- en diálogo con la abstracción lírica. Su sentido sintético formal no es sino el intento de plasmar lo más sustancial de la realidad, considerando los objetos representados en su pura noción o esencia y presentándolos a través de su propia individualidad expresiva. Su actitud posmoderna no se contrapone al regreso a ciertos valores del clasicismo en la composición --como en la armonía y la medida--, ni a un enfoque vinculado con la tradición española: paleta austera, gusto por la materia, expresionista y con un halo «surreal». La ejecución de la obra la realiza con trazos amplios, ágiles y hasta vigorosos, prefiriendo la pintura empastada, por lo común mezclada con otros materiales. Los grafismos, si bien simplificados y estilizados, son rotundos, y preferentemente utilizando el carboncillo «por fuera»: carbón en superficie. El género que cultiva es el desnudo --figura humana, intencionalmente despojada de todo ornamento y atavío-- y, en menor medida, naturalezas muertas y paisajes, construidos como aglomeraciones de elementos esquemáticos. Chaves aspira a que la realidad artística se construya sin dependencia alguna, ni del objeto que representa ni del punto de vista elegido para plasmarlo: “Cada realidad representada ha de ser autónoma, significativa en sí misma, o sea, que manifieste con propiedad la nueva entidad materializada” En cuanto al plano de la significación, concibe la creación artística como un procedimiento de investigación en el campo del conocimiento, con la legítima pretensión de que poesía y pensamiento se traben en una sola forma de expresión. En la sustancia poética percibimos al hombre concreto e individual, y en el pensamiento, al hombre en su concepción universal, en su devenir histórico, en su naturaleza, en su querer ser. Juan Chaves, por tanto, no renuncia a la poesía como encuentro ni al pensamiento como método: “En la creación se han de conjugar el hallazgo poético y la búsqueda experimental, y la esperanza de alcanzar, algún día, emoción y orden”. En 2002, con la realización de un curso de posgrado de pintura en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, el frexnense Juan Miguel Chaves Vinagre --de la mano del maestro Juan Uslé y de la pintora, afincada en Nueva York,Victoria Civera-- abandona un periodo de escepticismo ante la creación plástica e inicia un sereno camino hacia su reconciliación con la expresión artística. Viajes de estudio: 1992 Louvre Musée d’Orsay 1994 The National Gallery, London British Museum 1995 Kunsthistorisches Museum, Wien 1996 Rijksmuseum, Ámsterdam Van Gogh Museum, Ámsterdam Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México 1997 Galleria degli Uffizi. Firenze Galleria dell’Accademia. Firenze Museo Vaticani, Città del Vaticano 2002 Museo Patio Herreriano, Valladolid Museo Nacional de Escultura, Valladolid 2003 The Metropolitan Museum of Art, New York Guggenheim Museum, New York The Museum of Modern Art, New York Varios: Museo Nacional del Prado Centro de Arte Reina Sofía Museo Thyssen-Bornemisza Museo Nacional de Arte Romano, Mérida Museo Picasso, Barcelona Museo Picasso, Málaga
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